lunes, 14 de julio de 2014

triste

Ha vuelto. El temblor innecesario bajo la mesa. Mi pierna que obedece fiel a mi sistema nervioso. La impotencia.
Han vuelto. Las sonrisas vacías, los dolores de cabeza. Los espasmos.
Llevo demasiado tiempo reprimiendo sentimientos, demasiados días lejos de una consulta en la que descargar mi fragilidad y coger fuerzas.
No estoy preparada. Todavía no. Y créeme querido lector, quiero estar bien, recuperarme, dejar de llorar sin motivo, ser yo otra vez de nuevo. Sí, otra vez de nuevo, como antes, como siempre... lo hecho tanto de menos....


"Ojalá existiera una máquina del tiempo que me transportase a esos días cuando era pequeña y lo que más le preocupaba a esa niña de tres años era que le dijesen que no podía reírse tan alto."

sábado, 31 de mayo de 2014

Música y fragilidad

Me muero. Se mueren mis latidos y la sangre fluye lenta por mis venas, frágil, no dice nada. Susurra... Susurra locura y debilidad. El ser humano es débil. Débil y estúpido.

¿Y tú? Tú sigues tocando acordes, tal vez en tu cuarto, mientras la ciudad entera duerme. Y cantas, con dulzura, a la noche desierta.

Me muero. Se mueren las estrellas y los estériles sonidos del pasado. Sonidos ahogados, sin oxígeno. Sonidos apagados, enterrados en la memoria. Incoherencia y locura. Mis palabras destilan el perfume de esa fragilidad que nos hace imperfectos.

¿Y tú? Tú sigues sosteniendo la guitarra entre tus brazos. La amas, amas los recuerdos que te suspira al oído, amas cada nota, cada traste, cada parte de ese objeto capaz de crear  algo más, un sentimiento, un estado metafísico en el que tu alma descansa.

Te mueres. Te mueres de amor, y todo se queda encerrado en una canción que emana de tus labios. Lloras, tal vez porque no entiendes de qué va esto. Lloras, porque no sabes... No entiendes..... Lloras porque quieres y ríes convirtiendo ese instante en un completo absurdo. En el más rotundo de los sinsentidos. Te duermes.

¿Y yo? Yo me despierto en mitad de la noche. Sudando, con los ojos muy abiertos y las pulsaciones aceleradas. No puedo soportar la angustia que oprime mi pecho. No soy capaz de ignorar la constante oscuridad de mi cuarto. Mis pies descalzos hacen crujir la madera en el trayecto hasta el salón. Salgo a la terraza. Silencio. Tú duermes, tranquilo, en una nube de felicidad, de música, de acordes de guitarra. Yo pienso y me doy cuenta de que somos seres dependientes, condicionados, mortales,indefensos y frágiles.

Tú eres música..... Yo, fragilidad.


domingo, 4 de mayo de 2014

...que alguien adelante las agujas del despertador

Ya es mayo. Mayo, el mes de las flores y la primavera. Mayo, el mes de los exámenes finales.
Este año, por lo menos, será recordado por esto último: tardes y mañanas de sol ocultas en una habitación frente a un montón de libros. Una verdadera pesadilla.
¿Y quién puede negar que esto no sea más que un sueño? Los sueños, a veces, son muy vívidos. Sobre todo esos que crees que no puedes manejar hasta que tu subconsciente te manda un e-mail a la mente para decirte que te relajes, que nada de lo que estás sintiendo es real.
Yo todavía estoy esperando ese e-mail.
Aunque no creo que llegue.
Nietzsche diría que eso es de cobardes, que es propio de la persona débil, del que no es capaz de aceptar el sufrimiento y solo quiere el placer.
Maldito Nietzsche, tiene toda la razón. Si la vida fuera un eterno retorno tendríamos que amar cada instante, con sus momentos malos y con sus buenos, con sus fracasos y con sus éxitos.
Enfin, la teoría siempre es más bonita y más fácil en el papel.
Solo digo que si esto es una pesadilla, por favor que alguien adelante las agujas del despertador.



domingo, 13 de abril de 2014

pour TOI :D

Por supuesto yo no tengo esa dulzura que desprenden tus palabras. Eso es tuyo y de nadie más.
Sin embargo, sigue haciéndome gracia descubrir en mis labios esa sonrisa de tonta enamorada cuando leo lo que escribes.
Gracias por hacerme sonreír.
Te quiero amor ^^

viernes, 4 de abril de 2014

¿Quedamos mañana?

Siento interrumpir, es sólo que necesitaba verte. Ya sabes, lo de siempre: darte un beso y quedarme dormida en tus brazos... tal vez hasta que pasen cinco eternidades o seis.
Siento molestarte, es sólo que.... no sé.
Las luces están apagadas y la luz blanca artificial de la pantalla de mi ordenador juega a dibujar mi sombra.  Jolín. Se que estarás pasándolo bien, me he asegurado de pedirle a esta ciudad por favor que hoy esconda cualquier indicio de aburrimiento y lo reserve para otro día. Pero mi egoísmo me hace querer tenerte aquí, a mi lado, siempre.
Y ver una peli tranquila quizás o estar tumbados sin más; hablando y riendo. Merendando. Adoro merendar contigo. Creo que es una de las cosas que más me gustan de la vida. Sentarme en tu encimera con un vaso de leche fría en mi mano y una galleta de naranja de esas que tienes en casa. Me relaja estar en esa cocina, con tu chaqueta y contigo contando alguna anécdota. Me tranquiliza oír tu voz, escuchar la emoción que destila, como si fueras un niño pequeño que oye hablar por primera vez del polo norte y sus noches iluminadas por un juego de luces que todos llaman "aurora boreal". Tenemos que ir algún día. Ir a verlo. Y pasar por mil lugares. Y escribir mil historias. Historias de las que no necesitan tinta y papel. Historias que escribamos con besos, con nuestros pies al recorrer el mundo, con miradas y risas, y silencios que aniquilen el tiempo que somos capaces de congelar.
Querido amor, siento todo esto, estas palabras a estas horas tan extravagantes de la noche, obligar a tus ojos tal vez cansados a hacer un último esfuerzo para unir estas palabras en un texto coherente....
Pero realmente lo necesitaba. Necesitaba recordarte que te quiero. Decirlo, en voz alta. Escribirlo, y releerlo muchas veces. Y saber que tú lo sabes. Supongo que eso era todo.
Dulces sueños, te dejo una canción para que te acuerdes de mi mientras te pierdes esta noche en los brazos de Morfeo.


 PD: ¿ Quedamos mañana?