lunes, 20 de julio de 2015

En medio del verano

Verano y como siempre ausencia. Ausencia respecto a este lugar de desahogo de pensamientos y presencia en otros mundos más reales. Oh, benditos mundos.
Sonrío y vuelvo unas dos décadas atrás, a ese preciso instante en que no tenía uso de razón, a ese verano en el que ni siquiera había aprendido a gatear. Un ser dependiente y esclavo de otros seres que le ayudan a desarrollar sus facultades y capacidades con el fin de que algún día sea libre.
Respiro y vuelvo hacia adelante otra vez en el tiempo. Podría filosofar acerca de la libertad, de la sensación o de la percepción, de la diferencia entre una creencia y algo que realmente está sucediendo.
Pero sinceramente, ni tú quieres escucharlo ni yo tengo excesivas ganas de pasarme media hora frente a un teclado pudiendo maldecir un sol que parece no querer dejar de brillar.
En conclusión, sólo me pasaba por aquí para recordarte o recordarme que sigo viva y que (si estás leyendo esto) en consecuencia tú también lo estás.

Mi querido y amado lector, pasa un buen verano, que seguramente como al mío aún le queden mil historias que escribir entre viajes, amistades varias y algún que otro romance fortuito que tal vez o tal vez no se cruce en el camino a septiembre.




Lo dicho, disfruta cuanto te sea posible :)

                                                                                                  Att: LadyWinter



miércoles, 3 de junio de 2015

Nadie quiere citas

Nadie quiere citas. El mundo gira y da la espalda con descaro a la música clásica en el interior de un antro donde sólo se escucha eso que llaman "reggaeton". El perro sigue su camino después de defecar a la sombra del árbol más cercano  y acaba durmiéndose a la última vuelta.

El amor profano y el sagrado se pelean en la boca de dos adolescentes que entrelazan sus lenguas como si se tratase de espadas de acero de esas que en la Edad Media cortaban cabezas.

Caperucita escucha el consejo de su madre y sigue el camino que a ella le apetece trazar, que para algo es dueña de sus pies. El sol de los teletubbies sonríe enterneciendo a millones de espectadores y en una de las filas de en medio de la sala de cine hay una joven pareja sentada, escuchando cómo la batería redobla y hace virguerías con las luces encendidas.
Se cierra la sesión y la cortina de su cuarto. La luna ayer estaba espectacular y todos los ciudadanos están de acuerdo. No era blanca, ni amarilla, sino una especie de marfil roto que me recordó al color de tu camiseta ese lunes. No creo haberte visto jamás con gafas y las llevabas cuando te cruzaste conmigo para ir al hospital... entonces apenas pude saber si te conocía o si te parecías a alguien amable que se cruzó por mi vida una vez.

Dos folios se superponen en mi cabeza, como si las páginas estuvieran numeradas y yo las estuviera colocando a mi antojo (sin ningún orden aparente) pero en eso consiste.
Y desvelado el secreto ¡a dormir! que atacan los exámenes al tiempo, queriendo vencer en una carrera de educación donde ni Usain Bolt se atreve a poner un pie.

Como en estas fechas me gusta citar:

"Felices exámenes y que la suerte esté siempre, siempre de vuestra parte".

Para vosotros. Dos minutos de felicidad.

 Porque sí y... ¿por qué no?


Kaiser Cartel: "Favorite Song" 

                                                                                                                               Att: LadyWinter

martes, 19 de mayo de 2015

Una nube, dos zapatos y tres descansos

Primer descanso.
Llega, se quita los cascos y apaga el móvil. Se sienta en el único sitio vacío y saca sus apuntes. No es una clase y no hay maestro que la imparta. Es ella sola frente al estudio. Aparta su melena oscura hacia el lado derecho sujetando sus rizos con una horquilla azabache.
Una hora, una hora y media, casi tres horas y nota cómo el sopor de los propios muros de la biblioteca empiezan a apoderarse de sus ánimos. Descanso. Levanta la mirada del cuaderno que ha sido su objeto de atención durante todo este tiempo y la ve: una nube. Está tan sola en mitad del cielo que tiene ganas de saltar por la ventana, desplegar sus alas y llegar hasta ella para abrazarla. Aunque no llueva, aunque la nube no llore; ella deduce su tristeza en sus sombras grises.
Lidia coge aire profundamente y lo suelta despacio. Se levanta y sale a la calle.










Segundo descanso.

Ha retomado el ritmo mucho más rápido de lo que creía y ha conseguido avanzar el doble. No puede quejarse de su fuerza de voluntad puesto que en las ocasiones que lo requieren cumple sus propósitos.
Ha vuelto a levantar su vista de lo que ya empezaba a convertirse en un libro de contenido desordenado a  causa del sueño y los ha visto: dos zapatos. De repente el foco de su atención ha dado un giro y sólo puede centrarse en ellos. Los zapatos bailan y se buscan, como dos pajarillos en mitad de un parque: uno molesta al otro y éste último se aleja siendo perseguido por el primero. Un juego de niños, un tonteo infantil. Los zapatos se marchan y ella cierra los ojos para no ver a donde van o si quiera a quién pertenecen.




Tres descansos

Se marcha. Se va a casa y se duerme. No quiere seguir despierta. Quiere abrazar a la nube y huir de los zapatos. Quiere salir de su cuerpo e impartir una lección donde ella sea su única alumna. " Sabes perfectamente que está mal, sabes que no puedes seguir así. Sabes....." Se interrumpe en su lección magistral con el sonido de un disparo y el olor intenso de la sangre derramándose de su pecho.



IV poemas que escribí mientras intentaba estudiar la tarde en la que enfermé por un día sin vos

POEMA I
Romper: Hacer pedazos, trizas.
Romper: Destruir, descomponer.
Romper: Matar. Morir.












POEMA II
Irse lejos, como migrar
establecer un lugar de reposo
y una vez allí descansar
mirar al mar, respirar
perderme en el horizonte
y mi mirada conmigo
pronto vendrá un navío
que nos pueda rescatar



POEMA III
Un sombrero negro
una sombra
silencio.
Se oye como sus manos teclean
y crean
música.
Palabras.
Las palabras no dicen mucho
en último caso, solo lo ínfimo
que escondemos en el alma












POEMA IV
La célula.
Nacemos los seres humanos
crecemos en un continuo cambio
rezad por no seguir este proceso
oro por parar la condena de vivir.
La membrana celular, el aparato de Golgi,
el hipotálamo, la amígdala, el giro cingular...
todo inútil sin ti.
Tú eres el único inútil.



                                                                                                         






                                                                                                    Att: Lady Winter

PD: la poesía nunca ha sido mi fuerte, pero espero queridos lectores que igual que al escribir estos poemas intenté expresar lo que sentía podáis alcanzar a sentir algo al tan solo leer alguno de mis míseros versos.  Tal vez me aficione a esta modalidad por un tiempo. Nada más.

lunes, 18 de mayo de 2015

Noche de arte

Cuadros y gente, pero sobre todo cuadros. Artistas muertos convertidos en colores y formas que ellos mismos crearon cuando aún pertenecían a este mundo.
Ella pasea por las salas, se impregna de esa ausencia y de esa presencia. Sabe que al otro lado de esos muros la noche envuelve el museo, que la envuelve a ella. Siente ese calor, ese manto de estrellas que nadie percibe en una ciudad enmascarada por la luz de los coches. 
Sonríe y avanza deprisa, parándose únicamente en aquellas obras que captan su atención con mayor fuerza, casi como imanes que la obligan a detenerse y cesar su baile sinsentido por los pasillos. 
Los paisajes son uno de sus motivos más selectos y se imagina dentro de cada pincelada, paseando por la orilla de ese mar tranquilo o sentada encima de una nube en aquél cuadro de cataratas.
Se llena de paz, del sonido incesante del agua y hasta siente como poco a poco se empapa. Respira y abre los ojos. De vuelta al museo con su sonrisa de niña pequeña y chorreando agua por el pelo y la ropa. A partir de entonces va dejando un rastro salado tras de sí.
Las salas de impresionismo la dejan ciertamente impresionada, cada autor con su estilo o como a ella le gusta decir: cada loco con su tema. Monet, Manet, Van Gogh, Cézanne, Degas, Renoir... Son realmente curiosos. 
Sigue andando y vuelve a detenerse, esta vez frente a un cuadro de una mujer desnuda. La inscripción dice "mujer bañándose en una fuente". Está de pie, con los brazos en alto y sus dedos entrelazados en su pelo. No mira de frente, sino hacia abajo dejándose acariciar por la cortina de agua que la cubre y cae a ambos lados, deslizándose por sus caderas y besando el suelo. 

Es precioso. 

Un instante tan íntimo y exclusivo colgado de una pared para que cualquiera tan sólo con pasear su mirada por la tela pueda unirse al baño. 
Ella permanece de pie incapaz de apartar sus ojos de la mujer desnuda. Siente admiración y pena al mismo tiempo. Y por un segundo se ve a ella misma cogiendo el cuadro y huyendo del museo, para que nadie más pueda contemplarlo.
Oh! Si la belleza fuera un poco más digna. Si la armonía, la naturaleza y el propio cuerpo humano fueran concebidos en su pureza y decoro más genuinos...

Y se marcha. Se aleja de la mujer desnuda y de los cuadros. Se aleja de la gente. 
Arrastra sus pies cansados por los pasillos y tiene ganas de llorar y de reír y de morir y de vivir al mismo tiempo. Sale del museo y seca sus lágrimas y su pelo y su ropa a la luz de una farola. 
Se duerme. 

                               
                                                                                                   Att: Lady Winter